Recuerdo
una pesadilla en la que veía a un hombre caminando por la calle en
un día muy soleado y asfixiante, el asfalto derretido por el calor
del sol, se hundía y se formaba un gran hoyo y a medida que el
hombre caminaba se iba hundiendo bajos sus pies. Al intentar salir
del hoyo pegajoso el sujeto cae en otro mayor, una especie de confusa
tierra muy blanda de la que no puede salir y que se lo traga poco a
poco, muy lentamente.
Grita
pidiendo auxilio a todo los transeúntes, algunos se detienen, le
miran con curiosidad, con compasión, no saben que hacer. Miran la
hora. Llevan maletines de ejecutivo, carpetas llenas de papeles que
han de entregar a determinada hora. Tienen una prisa loca. No saben
que hacer. Se dispersan, nadie quiere meterse en camisa de once
varas. Ademas hay que circular, no esta permitido detenerse en plena
vía publica y peor en una hora como aquella.
Al final
la mayoría de la gente pasa de largo ante el infeliz, se va
hundiendo mas y mas. acaba perdiéndose en el mar de asfalto como un
ahogado, sin que nadie le ayude a salir, algunos lo intentan, pero no
pueden, alguien grita hay que traer una grúa y para ello hacen una
solicitud escrita al ayuntamiento, comprar una póliza, etc. al fin y
al cabo el hombre se hundió en este gran hueco y las personas
siguieron como sin nada hubiese sucedido y el sol dejo de arder y el
suelo comenzó a endurecer y el hombre se perdió en aquel asfalto.