lunes, 6 de enero de 2014

Tragedia de un 21 de diciembre

Trágica noticia

Llanto incontrolable

Mi madre llora

Todos lloran

Ya nunca la veremos

Ya nunca la escucharemos

Las flores se marchitan

El cielo también llora

Los días pasan

No estoy triste

No derramo una lágrima

Hasta que entro a la enorme casa

Camino hasta el ataúd

Huele a descomposición

A flores

Veo su brazo

Luego su rostro

Sus labios son como papel mojado

Su rostro arrugado

Sus ojos bien cerrados

No puedo controlar mi llanto

Lloro

Hablo con un cadáver

Se que no me escucha

Ella ya no existe

Solo un cuerpo inmóvil

Me despido

Le prometo mil cosas

Cierran la tapa de su última cama

Su rostro se pierde para siempre

Cantos y oraciones

Todos lloran

Su ataúd llega al cementerio

Entra en el hueco

Tierra negra se traga su recuerdo

Todos lloran

Se pregunta ¿por qué?

No existe respuesta

No habrá respuesta

También moriremos

Algún día

Seremos tragedia de pocos

Indiferencia de muchos

Solo toca esperar

Seguir viviendo

Seguir luchando

Dejar alguna buena obra

Para que el mundo no nos olvide

Para que nadie nos olvide

Para que vivamos por siempre

Para siempre

Tú que me miras desde el cielo

Tú que estas en el celestial reino

Descansa en paz

Vive la eternidad


Querida abuela

Siempre te recordaré 

L.D.M.L 

viernes, 20 de diciembre de 2013

No eres real

Temo despertar y no ver que estas ahí

A mi lado

Temo lastimarte al desear tu sangre

Temo que al tocarte traspase tu carne

Que tu cuerpo se disuelva

Se desvanezca

Temo despertar y volver a mi realidad

Darme cuenta que todo fue un sueño

Una cruel ilusión

Que tú no existes

Que nunca lo has hecho

Un invento de mi imaginación

Esclavo de mi propia enfermedad

Temo algún día despertar


Y darme cuenta que no eras real

L.D.M.L  

No cierres los ojos

Cierro los ojos

Soy otra persona

Cada vez que los cierro

Pensamientos extraños

Visiones de muerte

Miembros amputados

Alejado del mundo

Me siento enfermo

Al diablo con mi trabajo

Me miro al espejo

Cierro los ojos

Reflejo de alguien desconocido

No soy yo

No se quien soy

Visiones de muerte

Cadáveres apilados

¿Soy acaso un asesino?

¿El mismo que buscan en todos los canales cuando el televisor está encendido?

Cierro los ojos

Temo que mi reflejo cambie de nuevo

Temo perderme para siempre

No cierres los ojos


No debo cerrar los ojos

L.D.M.L   

Lo que más temo

Siento que muero

La vida se escurre por mis dedos

Como agua

El tiempo pasa

Me siento enfermo

Agotado

Nada porque lucha

Nada porque seguir viviendo

Tristeza sin lágrimas

Soledad que me domina

Soledad perpetua

Morir solo

Sin nadie a mi lado

Olvidado

La eterna nada abre sus puertas

Cordialmente me invita adentro

Siento que muero

Solo


Es lo que más temo


L.D.M.L  

martes, 10 de diciembre de 2013

Existencia sin fin

Isabella apuntaba el arma a su cabeza, en la parte temporal derecha, mirándome fijamente a los ojos que también la miraban a ella, mientras sus delgados dedos deseaban apretar el gatillo y escuchar el estrepitoso ruido de su cráneo volando en mil pedazos. Pero cuando lo hizo, solo hubo un click, seguido por un silencio incomodo y la continuación de su caótica existencia.

Era mi turno. Isabella, frustrada y algo triste me entregó el arma, un revolver de 6 balas, el cual no tardé en apuntar a mi cabeza, la parte temporal izquierda, y jalar el gatillo. Hubo un click y el mismo silencio de la anterior vez.

Por alguna extraña razón, nuestras vidas no querían terminar y eso nos molestaba tremendamente. Isabella me arrebató el arma y jaló desesperadamente el gatillo 4 veces sin resultado alguno, sin poder deleitarme con su masa encefálica escurriéndose por el piso.

Enojada, dejó caer su cuerpo al suelo y comenzó a golpear su cabeza contra la dura e inamovible baldosa blanca, creando una estela de sangre que se agrandaba a cada golpe que daba. Yo me arrodillé y agarré el arma, abrí el pequeño tambor donde se alojan las balas y pude ver que en uno de los huecos estaba la bala que debió haber terminado con alguno de nosotros. Pero no lo hizo ¿Por qué no lo hizo?

La sangre que cubría cada vez más su rostro y cambiaba el color de su blanca piel a un intenso carmesí, la hacía ver hermosa. Los golpes solo la convencían de que su tiempo en esta tierra todavía no debía terminar. ¿Cuanto tiempo habría pasado desde que despertamos en este cuarto sin puertas ni ventanas, sin salida alguna? Ni ella ni yo podíamos responder a esa pregunta, ni el por qué ni el como, solo sabíamos que nos pudríamos, nos caíamos a pedazos, pero no moríamos.

Intentamos sobrellevar el aburrimiento con nuestros recuerdos, deseos y más oscuras e interesantes imaginaciones, llegándonos a conocer como nunca nadie nos había conocido. Sin embargo, el tiempo pasaba, o así lo sentíamos, y nada ocurría, a excepción del deterioro de nuestros cuerpos, la podredumbre de nuestra carne, la perdida de nuestra cordura y el deseo, el anhelo del descanso eterno.

Nada había ocurrido, a excepción de la podredumbre de nuestro ser, cuando de repente, mientras nos ahogábamos por enésima vez en nuestras memorias mil veces recordadas, mil veces vividas, un revolver apareció ante nosotros, ahí tirado en la impecable baldosa, como una llave que abriría la puerta de este lugar y nos permitiría descansar por fin, despertar de esta horrible pesadilla en la que nos disolvíamos y nos perdíamos cada vez más.

Ahora entendía que aquella arma era solo una broma de aquel que nos ha puesto aquí. Isabella, cansada de golpear su cabeza contra la blanca baldosa, rompió en llanto, mezclando sus lágrimas con la sangre que salía a borbotones de su cabeza. Yo solo me quedé mirándola, maravillandome con su belleza, preguntándome a la vez la razón por la cual los dos estábamos aquí. Tal vez no había razón alguna, tal vez solo eran los deseos de alguna mente siniestra. Me acerqué a ella y la abracé fuertemente, procurando que mi cuerpo también se manchara con su liquido rojo.

Así nos quedamos un buen rato, abrazados y húmedos, sintiendo nuestras respiraciones chocar contra nuestros rostros y en esos precisos instantes, en esos instantes donde todo parecía ser un circulo que nos llevaba siempre al mismo lugar, se me ocurrió la manera de burlar a nuestro captor y su maldición de la inmortalidad: debíamos desaparecer.

Ella me miró, como si hubiera leído mi pensamiento, sus lágrimas desaparecieron, su sangré cesó de brotar, su herida en la cabeza se cerraba rápidamente. Sin perder más tiempo, di un mordisco a su podrida carne, arrancándola y comiéndola sin molestarme en masticarla mucho tiempo. Los mordiscos iban, mis dientes se abrían pasó entre su cuerpo, poco a poco Isabella iba desapareciendo y volviéndose parte de mí.

Ella estaba muy agotada, muy destrozada como para hacerme lo mismo, este era mi regalo, yo me convertía en la llave de la puerta que la llevaría al descanso. Al final, solo unos huesos y algo de carne pegada a ellos quedaron de ella. Isabella descansaría ahora. Se que estaría feliz. Me recosté sobre la sucia pared, agarré de nuevo el revolver, asegurándome que la bala seguía dentro, la apunté a mi cabeza y jalé el gatillo y jalé el gatillo y jalé el gatillo y jalé el gatillo y jalé el gatillo y jalé el gatillo.

En algún momento la bala debería salir y volarme los sesos o eso esperaba, eso deseaba mientras jalaba el gatillo una y otra vez, obteniendo solo ese click y el silencio incomodo detrás de él.     

L.D.M.L     

domingo, 10 de noviembre de 2013

Sonrisas

La pobre niña

Ingenua

Ignorante del peligro que la acecha

Desconoce el monstruo que tiene por amiga

Ella se pone una mascara

Oculta su maldad con sonrisas

Engaña

Manipula

Busca nuevas victimas

A quienes utilizar

A quienes exprimir

A quienes destruir

Ella está vacía

Solo aire llena sus adentros

Maldad

Maldad acompaña su pasos

La guía por su camino

Ella no siente nada

Pequeños experimentitos

Animalitos de la creación

Solo nos ve como un objeto

Que usa a su antojo

La pobre niña

No sabe del monstruo que respira a su lado

Cuando de ti se canse

Te desechará como un pañuelo usado

Huye niña

Huye cuanto antes


No te fíes de su sonrisa

L.D.M.L

sábado, 9 de noviembre de 2013

Pasado inolvidable

El pasado vuelve a mí

Siempre

Tu rostro

Mil rostros me persiguen

Se niegan a olvidarme

Tarde o temprano

Vuelve

Como una enfermedad

Un virus que me infecta

Destruye mi ser

Tu rostro

Mil rostros

Recuerdos agradables

Recuerdos desagradables

Frustración

Odio

Pasado

Memorias que creía olvidadas

Déjenme en paz

Déjenme tranquilo

No perturben más mi vida

No perturben más mi sueño

Tu rostro

Ojos penetrantes

Ojos que me miran

Ojos que se niegan a olvidarme

Mil rostros que se aferran a mi imagen


L.D.M.L